La disfasia es un trastorno del lenguaje que consiste en la dificultad en adquirirlo y en hablar a la edad esperada. Un niño disfásico no es un niño enfermo. Lo habitual es que, después de descartar posibles causas de tipo neurológico, intelectual (tienen un cociente intelectual normal) y auditivo, se le diagnostique como niño disfásico. Es necesario, por lo tanto, diferenciar el diagnostico de la disfasia de la deficiencia mental, el autismo, el déficit auditivo y otras alteraciones como las afasias.

El no poseer una razón de tal trastorno suele crear mucha ansiedad en los padres que no pueden entender por qué su hijo, aunque haya sido estimulado a su edad como cualquier otro niño, se le haya educado como a un niño más, tenga hermanos que han desarrollado el lenguaje de modo normal, él, sin embargo, se desarrolle de modo diferente. Como algo general, debemos afirmar que la disfasia es un trastorno grave y duradero en el tiempo y que para que un niño disfásico progrese es necesario una buena intervención tanto a nivel académico como familiar ya que el ambiente en el que vive un niño con estas características es también determinante. No obstante, conviene considerar que el trabajo con ellos es complejo, que los pequeños logros para nosotros son grandes logros para ellos y que el camino que hay que recorrer es largo y está lleno de obstáculos.

Tipos de disfasia

La disfasia puede ser expresiva o comprensiva o se pueden dar los dos tipos a la vez.

Causas de la disfasia

Se desconoce en gran medida qué es lo que origina este trastorno. Por un lado se apuntan como posibles causas algún problema durante el embarazo o el parto, traumatismos, problemas de carácter neurológico… pero, por otro lado, en numerosos casos se desconoce realmente el motivo que hace que los niños denominados disfásicos no hablen o no comprendan de un modo adecuado a su edad cronológica.

Síntomas de la disfasia

En la expresión:

•  Intencionalidad comunicativa pobre y grandes dificultades para adaptarse al interlocutor.

•  Graves problemas en los trastornos funcionales del lenguaje; predominio de la función instrumental y reguladora.

•  Expresión muy baja, casi nula o constituida por emisiones que pueden ir desde la palabra-frase hasta la expresión telegráfica.

•  Las frases o palabras se dicen en el orden impuesto por el pensamiento lo que suscita.

•  En algunos casos la expresión se reduce a la jerga.

•  Agramatismo.

•  Dificultad para manejar los pronombres más allá de los cuatro años.

•  Ausencia de partículas de relación ( preposiciones, etc).

•  Empleo del verbo en forma atemporal: infinitivos.

 

En la comprensión ( en el caso de los niños que presenten también disfasia comprensiva)

•  Grave alteración en la comprensión pudiéndose observar conductas ecolálicas.

•  Pueden llegar a la sordera verbal.

•  Reacción positiva a los gestos.Esto ha hecho que con muchos de ellos y, como forma de potenciar el desarrollo del lenguaje, se trabaje con el sistema de comunicación bimodal.

•  Dificultad para repetir y recordar enunciados largos.

•  Problemas de evocación: expresiones interrumpidas con sustituciones de palabras, uso de muletillas.

 

Además de estos rasgos cabe señalar que el desarrollo diferenciado del lenguaje conlleva una serie de trastornos que están ligados a esta adquisición tan lenta del mismo. Citaremos, por ejemplo, el hecho de que presentan un desarrollo madurativo por debajo de su edad cronológica, tienen problemas de psicomotricidad tanto fina como gruesa, tienden a repetir acciones de un modo mecánico y tardan en desarrollar el juego simbólico.

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